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domingo, 16 de enero de 2011

Cumplir Promesas

Nº 39 – enviado el 30 de noviembre 2010.

promesas La Frase:

"Antes de ofrecer debemos detenernos, pero después de haber ofrecido, cumplirlo" - Séneca -

La Reflexión:

Para ejercer un liderazgo de autoridad, del que hemos estado conversando un poco en números anteriores, un ingrediente básico es desarrollar confianza: personal e interpersonal. Y esto se logra asumiendo nuestros compromisos.

Comencemos con la confianza personal. ¿Cuán a menudo nos sucede que nos hemos dicho que vamos a levantarnos temprano en la mañana, solo para descubrir que, luego de una lucha titánica, seguimos durmiendo "cinco minutos más"? Luego, cuando nos levantamos finalmente, sentimos que pudimos haber hecho un esfuerzo extra. Cuando somos leales a nosotros mismos, nos sentimos motivados, porque generamos credibilidad. Pero cuando faltamos a nuestros compromisos personales, suavemente, de manera subrepticia, nuestro carácter se va minando hasta que no somos capaces de cumplir la promesa más pequeña.

A partir de allí, cumplir promesas para los demás no es más que una máscara que pronto no puede sostenerse, porque lo que somos habla más fuerte que cualquier intento de parecer.

La buena noticia es que la capacidad para cumplir promesas es como un músculo: Si se comienza a ejercitar, poco a poco, pero con firmeza, pronto nos dará la fuerza para grandes hazañas. Para ser franco, este es un aspecto en el que debo trabajar constantemente, porque es fácil olvidar la importancia de cumplir promesas para mí mismo y para los demás.

Piensa en esto: ¿Alguna vez has conocido a alguien que te dice: mañana voy a llegar sin falta, y el siguiente día no llega? ¿Qué te ha dicho la siguiente vez que lo (la) ves? Generalmente tratan de remediar su falta con una nueva promesa: Mañana sí voy a llegar. Pero tampoco llega. El resultado es doblemente triste, porque pierde nuestra confianza y, además, se incapacita para cumplir su siguiente promesa.

Autoridad y la Aclaración de Expectativas.

Nº 38 – enviado el 15 de noviembre 2010.

beneficios-coaching La Frase:

"La causa de casi todas las dificultades que aparecen en las relaciones arraiga en expectativas conflictivas o ambiguas en torno a los roles y metas"

- Stephen R. Covey -

La Reflexión:

Una forma muy práctica de mantener el equilibrio correcto en el liderazgo de autoridad es aclarar las expectativas. Esto requiere una real inversión de tiempo y esfuerzo al principio de una situación, pero favorece el claro entendimiento de lo que podemos esperar mutuamente en una relación.

Hablamos de "relación", porque en nuestras interacciones con otros todo trata sobre eso. Aclarar las expectativas ayudará a no dejar chance a los supuestos.

Piensa por ejemplo en esta situación presentada por Stephen R. Covey:

«¿Cuándo voy a tener la descripción de mi puesto?», podría preguntar usted.

«He estado esperando que me la trajera para discutirla», podría responder su jefe.

«Creo que describir mi puesto le corresponde a usted.»

«Ése no es mi rol en absoluto. ¿No se acuerda? Desde el principio le dije que el modo en que se desenvuelva en gran medida depende de usted.»

«Pensé que quería decir que la calidad de mi trabajo dependía de mí. Pero ni siquiera sé en qué consiste realmente mi trabajo.»

Las expectativas poco claras en el área de las metas también socavan la comunicación y la confianza.

«Hice exactamente lo que usted me pidió que hiciera y aquí está el informe.»

«No quiero un informe. La meta era resolver el problema, no analizarlo e informar sobre él.»

«Creí que la meta era una buena caracterización del problema para que algún otro se hiciera cargo de la solución.»

¿Cuántas veces hemos mantenido esta clase de conversaciones?

«Usted dijo...»

«No, se equivoca. Yo dije...»

«Pero no, usted nunca dijo que se suponía que yo...»

«¿Cómo que no? Yo claramente dije...»

«Usted nunca mencionó...»

«Pero si ése fue nuestro acuerdo...»

Y esto aplica tanto si se trata del arreglo del cuarto, del inicio de un noviazgo o matrimonio, sacar la basura, alimentar al pez, atender una llamada de negocios, etc...

La Base de la Autoridad

Nº 36 – enviado el 15 de octubre 2010.

abnegación La Frase:

" La única ley de la autoridad es el amor."

- José Martí -

La Reflexión:

Continuando con nuestras reflexiones sobre la autoridad y el poder, y la diferencia que causa una y el otro en el liderazgo, la frase de José Martí nos resulta fundamental.

No hablamos acá de "amor romántico", sino de amor el principio.

En varios artículos de Vivir la Excelencia hemos expuesto la diferencia.

Amor el principio, como base de la autoridad para liderar, implica paradójicamente servir. Es decir, desarrollar fuertes relaciones con quienes nos rodean, con quienes deseamos liderar.

Pero nuestro servicio no tiene que ser impuesto, porque entonces se cancela su influencia. El servicio necesita estar caracterizado por abnegación. Esta palabra no es tan popular ahora, más que como arranque impulsivo del enamorado que promete cosas imposibles que no piensa cumplir. Pero la verdadera abnegación es silenciosa.

Siendo realistas, es mucho más fácil liderar desde poder, pues sólo se trata de dar ordenes. Claro, me dirá alguno, eso no es tan fácil, porque hay que aprender a persuadir a cada tipo de personas... hay que conocer los temperamentos...

Sin embargo, si desarrollamos relaciones fuertes, aunque tome más tiempo, ¿acaso ese tiempo invertido no resultará en un equipo fuerte que alcanza objetivos con entusiasmo?

Es verdad, liderar desde el poder no es fácil, como he dicho unas líneas antes, porque el precio que se paga al final es demasiado alto. Pero tiene su lugar, si se lo sabe usar como un apéndice de la autoridad.

¿Poder o Autoridad?

Nº 35 – enviado el 30 de septiembre 2010.

liderazgo de poder La Frase:

"Lo de tener poder es como lo de ser una señora. Si tienes que recordárselo a la gente, malo"

- MARGARET THATCHER -

La Reflexión:

Hace casi dos meses estuve dando una clase de 16 horas de liderazgo y el libro que escogí para que mis alumnos leyeran fue: "La Paradoja" de James Hunter. Me decidí por ese libro en concreto porque resumía de manera muy simpática los principios de los que hablamos durante el tiempo de la clase.

Una de las ideas más interesantes del libro es que señala la diferencia entre "Poder" y "Autoridad", mientras pone de manifiesto que el que desea ser un verdadero líder debe ejercer "Autoridad". Las razones para esto, en esencia, son las siguientes:

1) El poder se deriva de una posición. Un líder centrado en el poder nunca podrá ser realmente un líder porque esperará a tener una posición.

2) El poder desgasta las relaciones, porque es una fuerza que coacciona a los demás para conseguir unos objetivos.

3) La autoridad se basa en el carácter, es decir, tiene que ver con lo que uno es, antes que con lo que uno dice ser.

4) La autoridad es el arte de influir, y para eso es necesario fomentar relaciones.

5) La autoridad alcanza objetivos con el gusto de quienes están involucrados en la tarea.

¿Qué tipo de líderes vemos más en el mundo: de los que usan el poder, o de los que usan su autoridad?

El liderazgo centrado en el poder se sostiene por la fuerza: el padre puede mandar porque es el más grande y fuerte de la familia; el jefe puede intimidar porque tiene nuestro empleo en sus manos... Sin embargo, el liderazgo centrado en el poder dura hasta que la gente decide revelarse.

En cambio, el líder de autoridad sigue influyendo en sus seguidores incluso más allá de su muerte. Esto es así, por la autoridad se deriva del servicio que se presta a los demás, a una causa, etc... Piensa por ejemplo en la persona que más ha influido para bien en tu vida: ¿por qué la recuerdas?

¿Quieres dejar un legado en el mundo, en quienes te rodean? Construye un liderazgo de autoridad, sirve a aquellos que quieres impactar.