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jueves, 14 de abril de 2011

¿Quieres buen tiempo?

Nº 46 Enviado el 30 de marzo 2011

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Proverbio Tibetano: "El buen tiempo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera".

G. K. Chesterton: "El pesimista sabe rebelarse contra el mal. Solo el optimista sabe extrañarse del mal".

 

Reflexión:

¿Has notado cómo hay personas que con los días grises y nublados se vuelven silenciosas, reflexivas, apagadas, y cuando se les pregunta por la razón de su estado de ánimo responden que el clima no les gusta pues los hace sentirse nostálgicos? De hecho, casi todos nosotros tenemos un clima preferido, que nos hace sentirnos activos y con mucha energía, pero debemos recordar que no todos los días tienen nuestro clima predilecto.

A veces nos pasa lo mismo con la vida. Cuando las cosas van bien y las oportunidades brillan frente a nosotros nos sentimos fuertes, pero cuando el dolor o la frustración pasan por nuestra casa, nos sentimos débiles e impotentes. ¿Por qué? Pienso que es porque generalmente le damos demasiado poder a aquello que está fuera de nosotros y nos olvidamos que, en realidad, que haga buen tiempo o mal tiempo no tiene importancia, pues nosotros podemos decidir cómo responderemos a nuestras particulares situaciones.

Si quieres buen tiempo, no lo busques allá fuera. Afuera sólo hay circunstancias que ciertamente no podemos controlar y al darles poder les permitimos que moldeen la forma en que miramos la vida. Busca el buen clima en tus pensamientos, en el desarrollo de un carácter digno, en la paz que da vivir una vida que sigue los Principios.

Cada día tienes la oportunidad de decidir cómo veras ese día. ¿Tienes desafíos? ¿Problemas de salud? ¿Problemas en el hogar o en el trabajo? Deja de fijarte en eso y comienza a fijarte en los pensamientos que te dominan al respecto, mira los actos que surgen de tu forma de pensar, evalúa los hábitos que has formado, pues entonces verás que puedes decidir vivir de una manera diferente. No se trata de mero pensamiento positivo, sino de un estilo de vida que trabaja de adentro hacia afuera.

(Tomado de mi E-book "En la Búsqueda de la Excelencia", pág. 54-55)

Perfume de mujer...

Nº 45 Enviando el 15 de marzo 2011

Frases para pensar:mujer

Aída Cartagena Portalatín: "Aquí hace falta una mujer, y esa mujer soy yo".

Rubén Darío: "Sin mujer, la vida es pura prosa".

Dorothy Parker: "Cualquier mujer que aspire a comportarse como un hombre seguro que carece de ambición".

Ángel Ganivet: "La mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer".

Reflexión:

Sí, tomé el título para esta entrega del Boletín Vivir la Excelencia de una película. No voy a hacer una reseña, pero me ha parecido bien para conversar sobre la forma en que la mujer ha dado chispa a este mundo sumido en la oscuridad. Sin embargo, no quiero presentar una reflexión meramente romántica.

Primero, y tristemente, debido a que por mucho tiempo la humanidad vivió en una sociedad dominada por los hombres, es hasta ahora que hemos comenzado a entender lo que perdimos al no apreciar todo el potencial de las mujeres. No me refiero solo a lo que pueden hacer en sus hogares, que en realidad esa debe ser una responsabilidad compartida entre hombres y mujeres. A lo que me refiero es a las artes, a la literatura, al pensamiento.

Segundo, y tristemente también, muchas veces la revolución femenina ha desviado el camino y ha intentado convertir a las mujeres en hombres. Parece que olvidamos que “igualdad” se refiere a la forma en que nos relacionamos. Esto obviamente necesita un ambiente propicio de libertades, de seguridades legales, pero más que eso, necesita un ambiente de respeto mutuo. Así, los hombres y las mujeres deben relacionarse en igualdad de términos; pero deben reconocer al mismo tiempo que tienen diferencias, profundas diferencias. Es una paradoja necesaria para lograr el equilibrio. Bien lo ha dicho Ganivet: “la mujer tiene un solo camino para superar en méritos al hombre: ser cada día más mujer”. Es decir, alentar y potenciar esas cualidades, esas habilidades que la hacen diferente del hombre.

Y tercero, los hombres debemos ser los primeros en velar para que se fomente siempre el ambiente de respeto. Esto no significa mirar a las mujeres como necesitadas de oportunidades, sino como dotadas de derechos inalienables que deben ser reafirmados.